Reclamar

Esta es la acción de demandar restauración de lo que ha sido quitado o perdido. La demanda no es hacia Dios, sino aquel que roba, mata y destruye.


Reclama el llamado en tu vida. Creas o no, tu tienes un llamado de parte de Dios. No lo ignores, acéptalo. Pablo nos recuerda, “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.” (2 Timoteo 1:9). El llamado de Dios en tu vida hace que te enfoques en su propósito y así no pierdes tiempo. Dios quiere usarte. Quiere moverse en ti y a través de ti. Escucha el llamado de Dios en tu vida. Sí, el llamado tiene grandes demandas, pero la recompensa es mucho mas grande.


Reclama la tu autoridad espiritual. Dios te ha dado la autoridad de ser su hijo/hija. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12 ). El reino de las tinieblas teme a quien tu eres en Dios. Ya no eres una criatura de la oscuridad, eres hijo de luz. Entonces, ¿porqué vivir bajo la opresión del diablo. ¿Porqué  ser la pera de boxeo de Satanás siendo manipulados por sus sugerencias? ¡Rompe eso en el nombre de Jesús! Dile a Satanás que te quite las manos de encima y ponlo en su lugar. Tu vida de oración, en la Palabra, las relaciones sanas y tu testimonio son tu autoridad. Levántate, el enemigo está bajo tus pies porque allí lo puso Jesús. 


Reclama la pasión por quien te llamo y por la tarea. Pasión es inclinación,preferencia o deseo muy ávidos por alguna persona. El servir no es necesariamente una señal de pasión por Dios. Jesús le reclama eso a la iglesia: “Yo conozco...tu arduo trabajo...pero tengo contra ti que has abandonado tu primer amor.” Que seamos conocidos como una congregación con pasión y deseo por estar con Dios. Siempre es fácil medir la pasión de un pueblo por las reuniones de oración y búsqueda. Oro para que esas reuniones estén llenas de gente buscando conexión íntima con Dios así como en nuestras casas. Es fácil desanimarse, es fácil decir no quiero, es fácil rendirse. Es fácil buscar defectos y pretexto para no orar, leer, pasar tiempo con Dios, no ir a la clase o al retiro. Es fácil llenar el calendario con actividades. Llenémoslo con búsqueda. Que este año podamos tener el anhelo del David: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmo 42:1-2). Oro para que haya deseo mas la casa del Señor que nuestras salas. Oro para que haya mas deseo de su presencia que entretenimiento. Oro para que podamos clamar por un derramamiento del Espíritu Santo mas que por grandeza.


Es tiempo de reclamar las cosas importantes. Levántate y reclama en el nombre del Señor.