No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.— Efesios 4:29
Dios creó el mundo con palabras. Porque fuimos hechos a Su imagen, nuestras palabras también tienen poder. La lengua puede ser pequeña, pero tiene la capacidad de moldear hogares, amistades, liderazgo y legado.
La Escritura nos recuerda que, “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21) y que “La lengua es pequeña, pero puede hacer grandes cosas” (Santiago 3:5). Por su parte, Pablo nos dice que evitemos la “palabra corrompida”. La palabra corrompida originalmente significa podrida o en descomposición, como fruta echada a perder. Debemos mostrar misericordia en nuestras palabras. Jesús constantemente mostró misericordia en la manera en que habló a las personas quebrantadas. Incluso cuando confrontaba el pecado, hablaba con compasión. La misericordia no evita la verdad, pero la comunica con el corazón de Cristo.
Como hombres, muchas veces las personas recuerdan cómo les hablamos mucho después de haber olvidado lo que hicimos. Un hombre de Dios usa la verdad para restaurar, no para dominar. La afirmación de un padre puede formar la confianza de un hijo por toda la vida. Las palabras de ánimo de un esposo pueden fortalecer un matrimonio. Las palabras de un líder pueden levantar a un equipo… o destruirlo. Tus palabras son herramientas. Construyen o destruyen. Imagina si cada conversación que tengas hoy dejara a las personas más fuertes en su fe y en su valor como personas.
Lección: Las palabras son herramientas para fortalecer a los demás.
Reflexión: ¿Son mis palabras conocidas por edificar o por destruir?
Formación: ¿Son mis palabras conocidas por edificar o por destruir?
Oración: Señor, guarda mi lengua y transforma mis palabras. Ayúdame a hablar de manera que edifique, fortalezca y traiga gracia a los demás. Enséñame a ser misericordioso al hablar y valiente para decir la verdad, siempre reflejando Tu corazón. Que mis palabras te honren y bendigan a quienes me rodean. Amén
Guía de Estudio en Grupos
Día 25: Palabras que Edifican
Preguntas de discusión:
1. ¿Quién en mi vida necesita escuchar palabras de ánimo hoy?
2. ¿Hablo la verdad con valentía y compasión?
Desafío: Di tres palabras o frases intencionales de ánimo a alguien hoy — tu esposa, hijo, amigo o compañero de trabajo
Oración: Dios, que mis palabras sean de agrado para ti y otros
