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Día 06

Arrepiéntanse


La verdadera libertad viene del perdón de los pecados por medio de la redención de Jesús, así que comience de nuevo hoy a través de la confesión.



Escritura de Hoy


Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor.


Hechos 3:19, NBLA


Desde entonces Jesús comenzó a predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado”.


Mateo 4:17 NBLA


El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.


Proverbios 28:13 NBLA


Meditación


El arrepentimiento ha sido un tema central en la Biblia (tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) vigente para su iglesia hoy y necesario para la renovación espiritual y el brote de algo nuevo de parte de Dios. La Escritura está repleta de ejemplos de cómo, a pesar de su fidelidad, el pueblo de Dios lo cambió por otros dioses. A través de los profetas, Dios denuncia la codicia inicua de Israel. Isaías declara que este pueblo de Dios, su misma gente, son gente de labios inmundos (Isaías 6:5). Ellos siguieron el camino que les dictó su corazón” (Isaías 57:17). Practicaron traición, abominaciones, iniquidades y cosas vergonzosas contra Dios (Ezequiel 39:26). Se prostituyeron con ídolos en inmundicia (Ezequiel 36:25, 43: 7). Por esto, Dios llama a su pueblo a sentirse avergonzado y consternado de sus malos caminos y les permite pedir restauración (Ezequiel 36:32, 37). El pueblo debe volver al Señor (Oseas 6:1).


En el Nuevo Testamento, Jesus comienza su ministerio diciéndole a la gente que se arrepienta (Mateo 4:17), Pedro hace el mismo llamado a la multitud a un arrepentimiento genuino (Hechos 2:38) y a cuatro de las siete iglesia de Apocalipsis Jesús les ordena que se arrepientan (Éfeso 2:5, Pérgamo 2:16, Sardis 3:3, Laodicea 3:19). el mensaje de arrepentimiento es: Cambien su manera de pensar y de vivir basado en la realidad del reino de Dios, cuyas puertas están abiertas. No podemos ser parte de este reino sin arrepentimiento porque la falta de ello siempre priorizará tu reino sobre el de Dios. Sin arrepentimiento el ser humano siempre se exaltará y justificará sus malas acciones delante de Dios (la oración del fariseo viene a mente: "Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano" Lucas 18:11).


Verdadero arrepentimiento es conocer la situación correcta de nuestra condición; es darse cuenta que vamos en la dirección equivocada y tener una reorientación interna radical hacia el rumbo correcto presentado por Dios. No es un cambio de opinión solamente, sino un cambio de vida. Tal cambio es producido por una convicción (que procede de la verdad, no del sentir o emociones internas, aunque estas juegan su parte) que transforma la mente, el corazón, actitudes y voluntad.


Este llamado al arrepentimiento es para la iglesia de hoy también. Es un serio error el pensar que el arrepentimiento es solo para un inconverso. No esta demás aclarar que el arrepentimiento es para la iglesia, los convertidos y redimidos por Dios. El arrepentimiento no debe depender de nuestro propio asesoramiento de nosotros mismos. Tiene que ver con nuestra condición torcida delante de Dios. Cualquier desviación de Dios y de su voluntad requiere arrepentimiento y confesión de pecado. El arrepentimiento genuino trae perdón y restauración de parte de Dios. Aquellos que contritos, conscientes de su condición vienen a Él, no serán rechazados. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Pecado confesado es perdonado. Cuando el inconverso se arrepiente hay salvación de parte de Dios. Cuando la iglesia se arrepiente de su desvío Dios le otorga restitución y salud.

Oración + Reflexión

  1. Para que el reino de Dios entre en nuestras vidas, debemos arrepentirnos de construir nuestros propios reinos. Pídale Su perdón por toda acción egoísta en el pasado.

  2. La Palabra de Dios nos llama a arrepentirnos de depender de nuestra propia fuerza a fin de ganar Su sabiduría. Confiese las maneras en las que ha dependido de usted mismo en vez de Él.

  3. La voluntad de Dios nos llama a rendirnos por medio del arrepentimiento. Rinda sus propias visiones del reino a favor de Su perspectiva santa.

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